Salir de la zona de confort!

Nunca pensé que salir de mi zona de confort, me aportara una satisfacción personal tan
grande.

Hace tres años, durante un verano encima de una bici recorriendo el Danubio, decidí desacomodarme y apostar por nuevos retos. Costó empezar, aparecían excusas de todo tipo, el tiempo, el miedo, la desmotivación, varias caídas corriendo por montaña…,quería encontrar un grupo dónde poder entrenar y socibilizar, pero seguía sin dar un paso adelante.

Pero a finales del 2017,mi confort se convirtió en disconfort, encontré al grupo y tuve que ponerme las pilas: adaptación a nuevos horarios de entreno entre semana, nuevos compañer@s, entrenador…,
La motivación era que ese disconfort lo compartía con Ovi y los resultados que él había tenido durante todo ese año, me daban una gran confianza a ponerme en marcha. Los primeros días fueron durillos, aprendiendo a nadar como si tuviese cuatro años, con técnica de carrera, entrenando de forma totalmente diferente de cómo lo había hecho y pasando de tener un tiempo de carrera aceptable para mí, a ser la última del grupo, sin hablar del tema del chapoteo…qué malos ratos con la natación.

Pero no me rendí, la verdad es que muchos días, mientras intento seguir a mi compañera de 14 añitos, me viene a la cabeza esa “maldita” frase: “qué narices hago aquí sufriendo como una condenada”, pero la constancia, el orgullo y ver que aunque siga quedándome la última, ya soy capaz de seguirles mucho mejor el ritmo al resto, aumenta mi confianza y mis ganas de seguir.


Pasar del confort al disconfort vale la pena! Así que a darle a la zapatilla y al agua patos!

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