Para la realización de cualquier ejercicio se requiere una energía que “mueva” el cuerpo. Ya desde bien pequeños se induce a los niños a comer para que puedan crecer y que tengan energía para poder jugar y estudiar.
Cuando ese niño llega a la edad adulta ya no crece, pero trabaja, estudia, hace ejercicio y muchas otras actividades que requieren también de la energía como parte imprescindible para la realización de todas esas actividades. Toda esta energía proviene de los sustratos que ingerimos en nuestra dieta. En el mundo occidental moderno, se podría decir que todo el mundo tiene acceso a la comida (incluso los más desfavorecidos) y que esas fuentes de energía están satisfechas.
A la que nos adentramos en el mundo del deporte estas necesidades energéticas se pueden ver durante entrenamiento y en especial durante la competición incrementadas de una forma altísima hasta llegar a vaciar la gran parte de las reservas que tiene el organismo.
Vamos ahora a sobrevolar algunos conocimientos de fisiología, simplemente para tener una pequeña idea de lo que hay detrás para llegar después a unas conclusiones simples y adaptadas la carrera de resistencia.
En función de la demanda energética que se solicita, el organismo acudirá primordialmente a unas fuentes de energía u otras. Primordialmente significa que todas serán utilizadas simultáneamente, si bien, en función de la demanda el organismo irá seleccionando aquellas que vías metabólicas que están ligadas a la utilización de esas fuentes energéticas que sean más eficientes para el esfuerzo demandado.
Así tendremos que:

O lo que es lo mismo el “mejor sistema” que tenemos, el más eficiente es el de los fosfágenos. Sin embargo, estos en un sprint estos se agotan en cuestión de segundos ya que las reservas son bajísimas.
Por el contrario y en el otro lado de la escala tenemos a los ácidos grasos (provienen de las reservas de grasas). Estos tienen una potencia energética muy baja, pero tenemos unas reservas que podríamos decir que son inagotables.
¿qué sucede cuando corremos y pensando en el corredor de resistencia?
Pues simplemente que este esfuerzo que se demanda no puede ser atendido solamente con las grasas, sino que la glucólisis, o dicho de otra forma que la utilización de las reservas de glucógeno tienen que incrementar su presencia a medida que aumenta el tiempo o la intensidad del ejercicio.

Evidentemente esta aproximación es muy simple y pretende dar solamente una pincelada que nos lleve a una serie de consejos para el corredor, sabiendo que el glucógeno es la clave del rendimiento deportivo en las competiciones de resistencia en las que el corredor sale a dar lo mejor de si mismo. NO se entiende salir a hacer un rodaje de calidad o simplemente rodar.
- Competiciones de 5 y 10 Km en las que el tiempo de ejecución es de una hora o menos. El músculo tiene suficiente reserva de glucógeno como para afrontar la prueba con éxito. El ayuno antes de la prueba si se realiza por la mañana, no debería influir en el rendimiento deportivo. De todas formas, es recomendable realizar un desayuno ligero. Ingestas de geles antes o durante la competición no son necesarias.
- Competición de media maratón. En este caso y en el caso de los corredores populares que tardarán en su gran mayoría más de 1h 20 min en completar la prueba se recomienda la realización de un desayuno y la ingesta de normalmente un gel que ayude a reponer las reservas de glucógeno. Es importante seguir las instrucciones de los fabricantes de geles para tener en cuenta el tiempo “de recarga” y la cantidad necesaria en función de la composición.
- Competición de maratón. En este caso la depleción de las reservas de glucógeno no vendrá por la intensidad (que también) sino por el tiempo. Este es uno de los factores principales que originan el muro. Para ello, se aconseja realizar la clásica carga de hidratos de carbono uno o dos días antes de la prueba, aunque sin obsesionarse. Se aconseja la no ingesta de alcohol al menos los días previos a la competición dado que interfieren en los procesos de recuperación y de reposición de los niveles de glucógeno que se van a necesitar el día de la prueba. El desayuno e ingesta de geles durante a la competición deberá seguir las mismas pautas que en el caso de la media maratón.
En todos los casos, un factor que se debería tener en cuenta y que está en manos del corredor es el de optimizar su ritmo de competición. Equivocarse en el ritmo de competición, aunque sea en unos poquísimos segundos más rápidos, puede hacer que por otro tipo de mecanismo se inhiba parcialmente el uso de glucógeno lo que añade un clarísimo aspecto negativo al rendimiento deportivo y de acelerar además otros factores de cansancio que se podrían mitigar. Consecuentemente en cualquier prueba el corredor tiene que ser muy consciente del ritmo en que está compitiendo, muy especialmente en la carrera de maratón que lleva consigo un entrenamiento especifico y prolongado en el tiempo, con tiempos aconsejados (y que muchos corredores populares omiten por pensar que a ellos esto no les afecta) de recuperación de mínimo seis meses, siendo aconsejable la realización de máximo una maratón por año.